Organizado por personas trans y cis con identidades de género no normativas y/o no binarias y de marcada tendencia pansexual, con la colaboración de "Chrysallis Barcelona" y la logística cedida por "Pride Barcelona".
lunes, 14 de mayo de 2018
viernes, 13 de abril de 2018
INCONVENIENTES DE LAS NARRATIVAS CIS QUE DAN SIGNIFICADO A LAS VIDAS TRANS
No hay nada que me produzca más rechazo que "narrativas cis"* para
argumentar y dar sentido a las vidas trans. Discursos que hablan de que
las personas trans no somos mujeres u hombres trans (los no binarismos
ya ni se contemplan), sino que tras hacer una transición (que según
estos personajes es lo que significa Trans), somos hombres y mujeres
"diferentes/diversxs" pero ya no trans. Es de esos discursos cis
(adoptados o no por personas trans) que funcionan perfectamente si no te alejas demasiado de casa...
Ese enfoque discursivo tiene varios inconvenientes desde mi punto de vista:
1-Ser hombre y ser mujer significa muchas cosas y todas tienen que ver con lo cis así que, o le colocas la palabra trans detrás y lo empoderas desde ahí dándole un nuevo sentido o los niveles de exigencia que se les impone a las personas trans con tal sugerencia son tan extremos que resultan frustrantes y a largo plazo letales por insostenibles. Este discurso de mujeres y hombres sin la característica trans genera expectativas inalcanzables y poco empoderamiento en una diversidad REAL lo que desemboca finalmente en un coste muy alto en cuanto a sufrimiento tanto corporal - quirúrgico y dosis extremas de hormonas- como psicológico. Además me parece contradictorio intentar abrazar la diversidad desde la "normalización" del género y lo que es peor, me parece sospechosamente fóbico negar la palabra trans. Bueno, no es sopechoso, es un hecho, es transfóbico.
2-no es una narrativa trans, es un argumento cis para tratar de asimilar lo trans e incluirlo en sus propias estructuras y es así simplemente porque para lo cis es mucho más fácil poder entenderlo desde ahí y mucho más complicado generar nuevas maneras y formas que podrían desestabilizar el sistema sexo/género que tanto facilita las cosas. el problema es que lo trans se ahoga en esas estructuras si no pasa por una normativización corporal y psicológica desde el binarismo tradicional, con todo lo que eso conlleva.
3-Que no es coherente defender la desgenitalización del género en pro de lo trans haciendo un cartel que pone el foco de atención en los genitales de lxs niñxs, sean trans o cis.
Lo trans no significa "transitar y nada más" como dicen algunxs "profesionales" por ahí, lo trans no es un simple espacio temporal, lo trans es mucho más grande que eso. Lo trans es REVOLUCIÓN. Ponerlo todo patas arriba y crear nuevas formas de interpretarnos para poder crear un mundo habitable en el que las personas con cuerpos y géneros diversos y no binarios no tengan que sobrevivir.
Lo trans no consiste en reinventar nada cis o resignificarlo, consiste en crear algo nuevo que nunca existió. Ese es el reto, pienso yo.
*"Cis" lo utilizo aquí no en tanto a persona cis sino como la característica principal de un tipo de narrativa concreta de carácter hegemónico, normalizador-normativizador y binario. Pueden haber personas cis con narrativas de carácter trans y personas trans con narrativas especialmente cis.
De la Wiki: Cisgénero (abreviado cis- o ci-, para simplificar) es un neologismo y tecnicismo de origen alemán propio del campo interdisciplinario de los estudios de género, término que es utilizado para hacer referencia a aquellos individuos cuya identidad de género coincide con el sexo que les fue asignado al nacer, lo cual es aplicable a la mayoría de las personas. Lo opuesto a cisgénero es denomidado transgénero.
Ese enfoque discursivo tiene varios inconvenientes desde mi punto de vista:
1-Ser hombre y ser mujer significa muchas cosas y todas tienen que ver con lo cis así que, o le colocas la palabra trans detrás y lo empoderas desde ahí dándole un nuevo sentido o los niveles de exigencia que se les impone a las personas trans con tal sugerencia son tan extremos que resultan frustrantes y a largo plazo letales por insostenibles. Este discurso de mujeres y hombres sin la característica trans genera expectativas inalcanzables y poco empoderamiento en una diversidad REAL lo que desemboca finalmente en un coste muy alto en cuanto a sufrimiento tanto corporal - quirúrgico y dosis extremas de hormonas- como psicológico. Además me parece contradictorio intentar abrazar la diversidad desde la "normalización" del género y lo que es peor, me parece sospechosamente fóbico negar la palabra trans. Bueno, no es sopechoso, es un hecho, es transfóbico.
2-no es una narrativa trans, es un argumento cis para tratar de asimilar lo trans e incluirlo en sus propias estructuras y es así simplemente porque para lo cis es mucho más fácil poder entenderlo desde ahí y mucho más complicado generar nuevas maneras y formas que podrían desestabilizar el sistema sexo/género que tanto facilita las cosas. el problema es que lo trans se ahoga en esas estructuras si no pasa por una normativización corporal y psicológica desde el binarismo tradicional, con todo lo que eso conlleva.
3-Que no es coherente defender la desgenitalización del género en pro de lo trans haciendo un cartel que pone el foco de atención en los genitales de lxs niñxs, sean trans o cis.
Lo trans no significa "transitar y nada más" como dicen algunxs "profesionales" por ahí, lo trans no es un simple espacio temporal, lo trans es mucho más grande que eso. Lo trans es REVOLUCIÓN. Ponerlo todo patas arriba y crear nuevas formas de interpretarnos para poder crear un mundo habitable en el que las personas con cuerpos y géneros diversos y no binarios no tengan que sobrevivir.
Lo trans no consiste en reinventar nada cis o resignificarlo, consiste en crear algo nuevo que nunca existió. Ese es el reto, pienso yo.
*"Cis" lo utilizo aquí no en tanto a persona cis sino como la característica principal de un tipo de narrativa concreta de carácter hegemónico, normalizador-normativizador y binario. Pueden haber personas cis con narrativas de carácter trans y personas trans con narrativas especialmente cis.
De la Wiki: Cisgénero (abreviado cis- o ci-, para simplificar) es un neologismo y tecnicismo de origen alemán propio del campo interdisciplinario de los estudios de género, término que es utilizado para hacer referencia a aquellos individuos cuya identidad de género coincide con el sexo que les fue asignado al nacer, lo cual es aplicable a la mayoría de las personas. Lo opuesto a cisgénero es denomidado transgénero.
martes, 13 de marzo de 2018
INTERVENCIÓN 10' CURSO CIRUGÍA PROTÉSICA - BLOQUE FALOPLASTIAS
-->
V CURSO DE
CIRUGÍA PROTÉSICA PARA LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL
Y
RECONSTRUCTIVA GENITAL
Barcelona, 12 - 13 de marzo de 2018 - Hospital
Universitari de Bellvitge
Bloque 4. IDENTIDAD
DE GÉNERO Y REASIGNACIÓN GENITAL QUIRÚRGICA
Moderadores:
Dr. Antonio Becerra Fernández / Dr. Eduard Ruiz Castañé / Dra. Anna López Ojeda.
Ponentes: Dra. Rosa Almirall Oliver, Dr. Vicent Casoli y
Dr. Jean - Etienne Terrier
Intervención
de 10’ de Nac Bremón
Los 30 primeros segundos voy a dedicarlos a agradecer a Rosa Almirall del
servei Trànsit, el haber cedido una
parte de su tiempo en este espacio, a una voz trans. Agradecerle también que
este gesto me ahorra invertir parte de este reducido tiempo en aclarar un
concepto tan importante para el colectivo trans y al mismo tiempo tan confuso
para muchos profesionales relacionados con esta cuestión, como es el término
transpositivo. Este gesto es, básicamente, el de un profesional transpositivo.
En los siguientes minutos voy a hablar como miembro activo de Trans*forma
la salut, plataforma que aglutina más de 12 asociaciones trans o
transinclusivas de Cataluña, trabajando por un cambio de paradigma en la
atención sanitaria para personas trans, a través de un nuevo modelo de salud
con práctica y carácter despatologizador, que demanda un cambio profundo,
necesario, real y apremiante. Pero esta vez, teniendo en cuenta las diferentes
experiencias vitales y la diversidad de identidades trans binarias y no
binarias, que nunca estuvieron presentes en el debate para la creación de los
estándares médicos en cuanto a transexualidad.
Desde este lugar,
quiero cuestionar las políticas administrativas e institucionales que complican
enormemente las vidas de las personas trans y hacen que estas vidas sean
precarias e inhabitables sino se adecúan social, física y psicológicamente, a
las exigencias homogeneizadoras del discurso sobre transexualidad dominado por
la medicina.
Y desde este
lugar también, como miembro de una plataforma que aglutina una gran diversidad
de voces, vivencias, pensamientos, necesidades y perspectivas trans diferentes
dentro del propio colectivo, reconocer que existe una necesidad palpable en
cuanto a la modificación quirúrgica de esos cuerpos. Si bien, creo necesario
contextualizar y problematizar esa demanda, especialmente en cuanto a
generaciones futuras.
Ahora, como persona trans y desde un punto
de vista mucho más crítico quiero plantear una serie de cuestiones que me
parecen imprescindibles en un contexto como este.
El discurso
médico de finales del XIX, fijó las bases en la manera de entender la transexualidad
mostrándola al mundo como una categoría clínica o una enfermedad que podía ser
corregida y debía ser curada, a través de una adecuación psicológica y diferentes
modificaciones corporales. De este modo, lo que en realidad era una diversidad
social en cuanto a una manera subjetiva de percibir y reproducir el género, se
convirtió en una patología definida y controlada plenamente por el estamento
médico, a través del cual podía ser resuelta.
El tratamiento de
la cuestión trans como algo congénito y patológico situado dentro de un
paradigma biomédico, permitió en aquellos años y de una manera conveniente, por
un lado, reformular la legislación que condenaba y perseguía la expresión transgénero
en nombre de un orden social binario, bajo la lógica razonable de que lo que es
innato no puede ser perseguido ni castigado; y por otro lado y teniendo en
cuenta que la enfermedad es la legitimación de la intervención médica, permitió
el acceso a unos tratamientos médicos como único medio para lograr la
integración de estas personas cuya invisibilización les concedería el derecho a
participar plenamente en la vida social.
Todo este
discurso se asienta sobre unos estudios clínicos poco representativos y
caducos, lo que ha sido reconocido por el propio estamento médico, pero no ha
ocurrido lo mismo con las prácticas médicas que han sido consecuencia directa
de esta manera de entender la cuestión trans y continúan siendo válidas a día
de hoy. Por poner un ejemplo, las narrativas de personas transgénero que hablan
de experimentar placer sexual a través de sus cuerpos sin modificar, dificultan
las expectativas médicas de diagnosticar disforia de género y en consecuencia,
el acceso a los recursos sanitarios en su condición trans, siendo este uno de
los principales motivos por los que algunas personas trans niegan sentir placer
sexual o directamente inhiben su sexualidad.
Este discurso
sentó las bases de la percepción social de las personas trans respecto a sí
mismas a la hora de interpretar su situación de diversidad centrándose en el
concepto destructivo del “cuerpo equivocado”. Expresiones tales como “nacer en
el cuerpo equivocado”, “sentirte en un cuerpo extraño”, “estar encerrado en un
cuerpo que no te identifica”, etc -en definitiva, mil maneras de enseñarte a
odiar y despreciar tu cuerpo- conforman la realidad trans en la que construímos
nuestras identidades diversas intentando adecuar nuestros cuerpos a las tendencias
homogeneizadoras de un sistema hegemónico binarista, en el que no cabe la
diversidad sino como “anomalía corregible”. Como hasta hace muy poco en la
práctica intersex, los cuerpos que no tenían las medidas anatómicas formales se
cortaban, literalmente, para que encajaran en estos estándares.
En definitiva,
todos cuerpos heréticos que deben ser corregidos y transformados al no
responder a los parámetros válidos de un sistema sexo/género binario que atiende exclusivamente a
los cuerpos normativos y a las experiencias centradas en las personas que no son
trans.
En este punto
quiero hacer un pequeño paréntesis para reproducir una pregunta que plantea
Sandy Stone en su “Manifiesto Post Transexual” de 1991: “¿Quién está narrando
la historia de quién y cómo pueden los narradores diferenciar entre la historia
que narran y la historia de la que son testigos?”
Este escenario da
lugar a la demanda de intervenciones extremadamente complejas como pueden ser
las intervenciones de modificación genital que se autoperciben y se muestran como
solución a las vidas invivibles de algunas personas trans. Los mensajes
recibidos en torno al cuerpo “equivocado”, junto al miedo al rechazo social y
familiar, el miedo a la soledad, a experiencias sexuales en condiciones de
diversidad, a quedarse fuera, a no encajar, a no encontrar pareja, trabajo,… en
definitiva, el miedo a no poder construir una vida habitable, o simplemente y como
dice Butler, a tener una vida antes de la muerte, lleva a cierto número de
personas a buscar soluciones drásticas y a pagar el más alto precio.
Por otro lado, me
parece necesario interferir en los protocolos médicos que administran los
cuerpos trans, poniendo sobre la mesa el desplazamiento que hacen los
profesionales con la sexualidad transgénero. Quiero recordar que las personas
trans tienen un cuerpo sexuado y una vida sexual que en base a la
autoaceptación de su propio cuerpo, perfectamente válido y funcional, puede
llegar a ser plenamente satisfactoria. Existen múltiples testimoniales de
hombres trans que hablan de su experiencia a la hora de comprender y aceptar
sus cuerpos, y de la agencia para construir y disfrutar de su sexualidad a
través de la resignificación erótica de sus partes, creando nuevas narrativas
que responden a experiencias placenteras transgénero que además dan un nuevo
sentido a las masculinidades trans y cis. Reproduzco la narrativa de un hombre trans extraída de
la investigación del Dr. J.R. Latham que es, además, una persona trans masculina:
“Cuando le digo a la gente que realmente disfruto físicamente de la penetración,
se asustan. Yo soy muy masculino después de todo. Aún así, la diosa me bendijo
con tener un orificio extra que se siente bien cuando se penetra correctamente.
Sin embargo, no tengo ninguna asociación de género con esta parte de mi cuerpo.
En realidad, a menudo lo masculinizo llamándolo mi “manpussy” o “boycunt” y así
sucesivamente. Así que para mí, significa muy poco ser penetrado, excepto que a
menudo es bastante placentero. Lo cambiaría por un pene cualquier día, pero es
lo que tengo y elijo no odiarlo. Después de todo, es parte de la experiencia
transmasculina en mi mente” (Nutini, 2008: 172)
Es pues apremiante
romper con la errónea creencia de que la experiencia sexual no forma parte de
las vidas trans, y recordar que el género y la práctica sexual pueden ser múltiples y diversas.
Para finalizar
quiero resumir brevemente 4 objetivos:
1- Que la intención
directa de todo esto es dar a conocer en este contexto clínico una serie de cuestiones que atraviesan
profundamente a las personas trans, y si bien el objetivo no es extraer ningún
tipo de conclusiones o buscar soluciones en torno a ello porque ni es el
momento ni es el lugar, sí lo es lograr en la medida que sea un cuestionamiento
de los profesionales en cuanto a sus discursos sobre el hecho trans. Romper
estigmas y prejuicios y favorecer el entendimiento de que la solución pasa por
educar a la sociedad en la diversidad, informar a los profesionales de la
realidad trans en primera persona, cuestionar los antiguos discursos médicos
que patologizan los cuerpos y las identidades trans para poder generar otros nuevos
entre todos que NO lleven a futuras generaciones de personas trans a aborrecer
sus cuerpos, sino a aceptarlos favoreciendo experiencias trans que puedan, además,
enriquecer al resto de la sociedad.
2- Que la
intención no es negar la necesidad de demanda de faloplastias por parte de la
comunidad trans. Que esa demanda existe y como tal, partiendo del principio
básico de autodeterminación y autonomía en las decisiones de las personas trans,
debe ser respondida con todas las garantías.
3- Plantear cuál
es el concepto que lxs profesionales de la cirugía tienen sobre las personas
trans y cómo esa visión puede incidir negativa o positivamente en sus
intervenciones a estas personas.
4-Que la
faloplastia no debe plantearse como solución a los diferentes problemas de
posicionamiento social y autoestima en cuanto a transexualidad sino como un recurso de alto
riesgo que debe contemplarse como tal. Y que se hace condición indispensable
facilitar información honesta, real y veraz sobre sus diferentes consecuencias
en cuanto a funcionalidad, sensibilidad, calidad de vida posterior y posibles
complicaciones. Y que todo esto debe realizarse con los estándares más
exigentes en cuanto a calidad, seguridad y resultados anteponiendo la máxima de
“Primum non nocere”.
En este congreso
se presentarán los nuevos avances en faloplastia como un gran éxito para la
ciencia médica, pero paradójicamente y desde un punto de vista crítico, representará
un gran fracaso social en cuanto a la diversidad de los cuerpos y la
supervivencia de las múltiples identidades transgénero no binarias. En
definitiva, representa un golpe a la visibilidad de la diversidad humana en su
potencial más amplio y creativo.
lunes, 26 de febrero de 2018
DES-PA-TO-LO-GI-ZA-CIÓN TRANS Y AFASIA INSTITUCIONAL
Artículo para la Directa en castellano.
Artículo y link, en catalàn:
https://directa.cat/actualitat/des-pa-lo-git-za-cio-trans-afasia-institucional-quan-coneixes-paraula-pero-no
-->
Des-pa-to-lo-gi-za-ción trans* y afasia
institucional:
cuando conoces la palabra pero no consigues
pronunciarla.
Artículo para la Directa, 13.02.2018 - Nac Bremón.
Mientras se
mantenga la cuestión trans sujeta a una categoría clínica, es decir, como una
enfermedad o anomalía que debe ser curada o corregida a través de la
modificación de los cuerpos y la normativización de las mentes, las identidades
trans seguirán siendo una cuestión médica y no lo que son: una diversidad
social. Por tanto, para dar un final al artículo de opinión sobre actualidad
trans que prácticamente no he comenzado diré que la despatologización es, a día
de hoy, una palabra difícil de pronunciar y no un hecho que celebrar.
La dificultad de
la pronunciación no reside solo en la propia palabra, sino en introducir en la
misma frase “despatologización” y “transexualidad”. Esto no ocurre solo en las
sociedades científicas, también crea especial dificultad en departamentos
educativos, legislativos, laborales y sociales que son incapaces de pronunciar
correctamente este concepto pese a intentarlo una y otra vez. Es como esa
palabra que está a punto de salir pero se queda atrapada contra la voluntad en
algún lugar entre la mente y la punta de la lengua, enganchada en los
prejuicios y el estigma gravados durante más de 150 años en el adn de una
sociedad, y especialmente, de un colectivo que ha pagado el más alto precio por
hacer de sus vidas espacios habitables más allá de la pura supervivencia: patologización
y precariedad.
En los últimos
años, diversos frentes del colectivo trans y asociaciones LGBT con políticas
transversales, se han unido para ayudar a las instituciones en la pronunciación
del concepto de la despatologización trans, mostrándoles recursos especialmente
poderosos, entre los más destacados: derechos humanos, antiguas y nuevas leyes
que protegen estos derechos, programas educativos que integran la diversidad,
publicaciones que proponen marcos de referencia social y un modelo de atención
a la salud para personas trans basado en la autodeterminación y la autonomía como
pilares sólidos en la construcción natural identitaria de cualquier persona. En
el proceso de implementación de este nuevo modelo de salud está siendo
especialmente complicado convertir las buenas palabras en hechos coherentes con
la esencia social que se pretende.
Se hace evidente pues,
que la despatologización trans debe trabajarse desde un paradigma social si se
tiene en cuenta que la transexualidad es una realidad en cuanto a diversidad social.
Por tanto, no es la institución médica, paradigma de la patología, el lugar
idóneo para llevar a cabo este fin. El marco de referencia científico que
estableció la transexualidad como una categoría clínica, está demasiado alejado
de la perspectiva psicosocial y por tanto, no puede ser reformulada como una
diversidad social por el propio estamento médico. Carece de la mirada necesaria
para ello. La Plataforma Trans*forma la Salut consciente de esto y conociendo
en profundidad las necesidades sanitarias que tiene su propio colectivo, lleva
más de dos años trabajando en un modelo integral de atención a la salud para
personas trans que pueda fluir por canales comunes al resto de usuarios del sistema
público de salud. Mientras se trabaja para que esto sea posible, su objetivo prioritario
ha sido eliminar en la mayor medida prácticas médicas que presuponen la
identidad trans como algo que debe ser cuestionado y validado a través de evaluación
profesional médica. El objetivo en sí mismo no es por tanto despatologizar la transexualidad,
sino concienciar a los profesionales de esta perspectiva social para poder dar
una correcta atención a las personas trans, y de esta forma, lograr que cesen
las prácticas patologizadoras de los últimos 10 años que imponían una única manera
de hacer, ser y sentir a las personas trans. Poniendo especial atención en un
nuevo modelo que no evalúe sino que acompañe a estas personas en sus
necesidades en cuanto a salud, que sea público y de calidad y lo haga respetando
la libre autodeterminación y autonomía en las decisiones de sus usuarios. Un
modelo, en definitiva, que minimice los daños y el impacto negativo que tiene
la patologización de la transexualidad en el propio colectivo, mientras la
despatologización no sea una realidad social palpable. Y todo esto no como una
solución per se, sino como una pieza
más en el complejo ensamblaje de la despatologización trans.
En el último año se ha logrado la aceptación por parte
del departamento de salud de que la identidad de género es una cuestión de
autodeterminación personal, y que la despatologización sucede cuando esta
autodeterminación no está sujeta a evaluación ni validación psicopsiquiátrica y
por tanto es válida por sí misma; que las decisiones en los procesos o
tránsitos se deben tomar de forma autónoma e informada sin ningún tipo de
presión y/o sesgo; que los ritmos implicados en estos procesos deben ser
individualizados como corresponde a algo tan íntimo y personal; que no hay
garantías de acierto para profesionales en cuanto a resultados como no la hay
en cuanto a cualquier otro proceso evolutivo que conforme la identidad de una
persona; que no existen hojas de ruta ni directrices o patrones en los procesos
de formación de género; que las expresiones de género y los roles son
subjetividades particulares de cada sujeto y que no definen ni garantizan la
autenticidad del género; el reconocimiento de menores trans con sus necesidades
específicas, y por último, que la complejidad médica en referencia a las
personas trans es fruto de la falta de información y los prejuicios más que del
proceso en sí mismo.
El camino de la despatologización trans implica no solo
un cambio en las viejas estructuras que componen la sociedad sino también un cambio de paradigma para
dar espacio a una perspectiva abierta a la diversidad y a la diferencia. Significa
también una mirada hacia dentro a través de la historia para entender y sacudir
antiguas creencias y dar paso a nuevas maneras de entendernos y mostrarnos, reformulando
las preguntas e interpretando de nuevo los datos. Y pasa, especialmente, por recuperar
y crear nuevas alianzas para encontrar espacios comunes en los que reconocernos
en las diferencias.
Por todo esto la cuestión trans no solo implica a las
personas trans. Aquí no se evalúa exclusivamente la aceptación de la
variabilidad de género fuera de la norma, sino todas aquellas características que
nos diferencian de los demás y nos hacen únicos, y que tienen que estar ocultas
en un armario por miedo al rechazo. Por eso, cuando nos ponemos ante cualquier
forma de comisión constituida por personas “normales” que están en el poder y que
evalúan si la despatologización trans es posible y necesaria, me pregunto si
son conscientes de que no solo está en juego la aceptación de la identidad
trans como una diversidad social, sino que aquí se está juzgando si la
diversidad del ser humano como ser social, cualquiera que sea, la tuya o la
mía, tiene cabida en este mundo.
Artículo y link, en catalàn:
https://directa.cat/actualitat/des-pa-lo-git-za-cio-trans-afasia-institucional-quan-coneixes-paraula-pero-no
-->
domingo, 3 de diciembre de 2017
Victimización o empoderamiento. Cuando dejas que lxs aliadxs definan la estrategia.
Solo hay dos maneras de socializar lo trans: victimizarlo (patologizarlo
para integrarlo socialmente y que sea tolerado) o empoderarlo
(reivindicarlo como una manera diversa y libre para poder ser, con
derechos iguales y desde una mirada horizontal).
La patologización y la violencia contra el colectivo trans tiene muchas caras y algunas de ellas extremadamente sutiles, especialmente cuando vienen del lado de lxs "aliadxs". Tienen la capacidad de entrar en el colectivo, llegar hasta su mismísimo corazón y reventar en forma de granada produciendo heridas en los rincones más profundos y menos accesibles de las personas. (Aliadxs sí, pero no de cualquier manera o a cualquier precio).
La patologización y la violencia contra el colectivo trans tiene muchas caras y algunas de ellas extremadamente sutiles, especialmente cuando vienen del lado de lxs "aliadxs". Tienen la capacidad de entrar en el colectivo, llegar hasta su mismísimo corazón y reventar en forma de granada produciendo heridas en los rincones más profundos y menos accesibles de las personas. (Aliadxs sí, pero no de cualquier manera o a cualquier precio).
Me paso la vida esquivando estudios de este tipo y tratando de que no
se cuelen en mi muro, en no darles validación y continuidad. Hoy lo hago
y digo vale, que sí, que estos estudios son muy necesarios (o no) y
blablabla con toda esa mierda que los justifica. Y ahora pregunto, cuál
es la perspectiva que les damos a lxs chavalxs trans que comienzan sus
vidas viendo multiplicarse por mil este tipo de "estudios"?. Súmale a
eso las horas que hemos pasado y cuántas veces hemos tenido que
contestar preguntas sobre bulimia, anorexia, trastornos del sueño,
autolesiones, violación, abusos, bullying, adicciones... y cuántas
noticias sobre muertes, palizas, agresiones, etc y compáralos con la
cantidad de artículos dedicados a sucesos trans positivos, que también
existen y en número mucho mayor a lo que leemos o vemos en prensa
online. Todo eso cala día a día y se convierte en una forma de vida, en
una perspectiva, en una manera de vivir, ser y sentir lo trans. Termina
por darle un carácter profundamente negativo y sólido a un colectivo ya
de por sí estigmatizado. Si es así como pretendemos empoderar la
diversidad y romper con los prejuicios a mí me parece una estrategia
nefasta, entre otras cosas.
Entonces ahora pregunto, qué pasa con esos estudios (que no se hacen) que hablan de las cualidades positivas de lo trans; qué pasa con ese estudio (que no aparece en ningún lado) y que mide la resiliencia trans, la superación y la destreza para resolver, confrontar y solucionar problemas; que habla de la fortaleza, de la valentía, de la dignidad trans. Qué pasa con esos estudios (que no existen) sobre la facilidad para generar recursos y rellenar vacíos sociales, de esas variables que aportan porcentajes sobre orgullo y empoderamiento, de gráficos que muestran el enorme potencial que tenemos para levantarnos una y otra vez, de la creatividad, de la personalidad, de la fuerza mental que hay que tener para convertir un cuerpo trans de origen considerado socialmente incapacitado en un cuerpo bello y perfecto, de la enorme capacidad de cuestionar el sistema y de sobrevivirlo, de convertir el desprecio de los demás en deseo y de la enorme riqueza que supone aportar diversidad a esta sociedad enlatada y agónica.
A las sociedades científicas y a los medios de comunicación:
Estudiad eso también y publicitadlo como "estudio científico".
Entonces ahora pregunto, qué pasa con esos estudios (que no se hacen) que hablan de las cualidades positivas de lo trans; qué pasa con ese estudio (que no aparece en ningún lado) y que mide la resiliencia trans, la superación y la destreza para resolver, confrontar y solucionar problemas; que habla de la fortaleza, de la valentía, de la dignidad trans. Qué pasa con esos estudios (que no existen) sobre la facilidad para generar recursos y rellenar vacíos sociales, de esas variables que aportan porcentajes sobre orgullo y empoderamiento, de gráficos que muestran el enorme potencial que tenemos para levantarnos una y otra vez, de la creatividad, de la personalidad, de la fuerza mental que hay que tener para convertir un cuerpo trans de origen considerado socialmente incapacitado en un cuerpo bello y perfecto, de la enorme capacidad de cuestionar el sistema y de sobrevivirlo, de convertir el desprecio de los demás en deseo y de la enorme riqueza que supone aportar diversidad a esta sociedad enlatada y agónica.
A las sociedades científicas y a los medios de comunicación:
Estudiad eso también y publicitadlo como "estudio científico".
viernes, 11 de septiembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
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